La Araucanía y su Historia

LA PACIFICACIÓN DE LA ARAUCANÍA

Durante más de 100 años de guerras, los “araucanos” logran la retirada de las tropas españolas de la zona de Arauco. Así, en 1641, se acuerda la paz mediante el tratado de Quilín. Se reconocía así la autonomía de la Nación Araucana en la región comprendida entre la rivera sur del ríos Bío Bío, “Región de la Araucanía” y la rivera norte el río Calle Calle, provincia de Valdivia, “Región de los Ríos”.

Se establece una frontera, la que es revalidada periódicamente en los parlamentos entre mapuche e hispánicos. Se estrechan también los lazos comerciales.

Los mapuche se convierten en los mayores ganaderos del cono sur, atraviesan la Cordillera de los Andes y conquistan la pampa argentina. Allá iban a engordar sus animales y a buscar riquezas. Después regresaban al GULUMAPU (territorio mapuche en lo que hoy es Chile) y los intercambiaban con los españoles.

Según el académico del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile (UACH), Ricardo Molina, “La convivencia entre hispánicos y mapuche-huilliche es más armónica que en la Araucanía. Principalmente por que se comercia, se convive y se respeta la existencia del otro. Sin embargo también hay rupturas, llamadas levantamientos”. El último de ellos fue el de 1792 que derivó en el parlamento de 1793 y en la firma del Tratado de Las Canoas que regularizó la situación territorial.

El antropólogo y académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Rolf Foerster, en el libro “La Propiedad Huilliche en la Provincia de Valdivia” señala que “el tratado de 1793 fijaba un área territorial limitada de donación: la comprendida en todo ese espacio que se abre desde la junta de los ríos Rahue y Damas hasta la cordillera (…) El resto de los territorios fue considerado por las autoridades coloniales como pertenecientes a los indígenas”.

Así, la diferencia principal que había con la Araucanía es que allí no existían propiedades ni ciudades españolas. En cambio, en la zona mapuche huilliche, sí.
En resumen, este período fue muy duro para los mapuche, producto de las guerras y de los tratos a los que eran sometidos por los españoles, sin embargo en términos generales sus territorios no se vieron usurpados por completo y se conservó gran parte de ellos. Además se establecieron formas de diálogo y acuerdo mediante los parlamentos y tratados.

“En este sentido los españoles no fueron tan duros con los mapuche, como lo fueron posteriormente los chilenos, en la pacificación de la Araucanía”, comenta Molina.

Comienza El Problema
Como afirma Molina, los verdaderos problemas para los mapuche vinieron con posterioridad a la independencia de Chile. Antes, los criollos veían a los araucanos como aliados y ejemplos a seguir. Es que el haber resistido por más de 100 años la guerra contra los españoles era signo de valentía y unidad. Estas ideas quedan reflejadas en los artículos publicados en el primer periódico nacional, La Aurora de Chile.

El Jueves 16 de julio de 1812, Fray Camilo Henríquez, (propietario y editor) en respuesta a una carta anónima enviada al periódico titulada “llamémonos todos indios” comenta con gran fuerza que “¿Quién no admira el ardor y la magnanimidad heroica con que combatieron por su libertad los indios chilenos?

La musa de la historia tomó a su cargo inmortalizar sus hazañas” y más adelante agrega “sólo el duro araucano rehúsa las cadenas, y anteponiendo todos los males posibles a la pérdida de su libertad, y sin intimidarse por la inferioridad e imperfección de sus armas, resiste, combate, triunfa a las veces; y cuando es vencido ni decae de ánimo, ni pierde la esperanza de vencer”.

El historiador José Bengoa en su libro “Historia de un conflicto: el estado y los mapuche en el siglo XX” relata que los mapuche no se habían independizado de España. La Independencia no los había involucrado, era asunto de los criollos. Los araucanos, al sur temían más a los nuevos ocupantes del gobierno de Santiago que a los antiguos. Y no les faltó razón. Los antiguos gobernantes respetaban sus fronteras y realizaban parlamentos con ellos. A los nuevos no los conocían y se les notaba en los ojos su ambición” Agrega Molina. El paradigma del estado-nación caló hondo por esos años en las nacientes repúblicas americanas. Y Chile no se quedó atrás. Tal concepto jurídico proviene del nacionalismo y promueve que en un determinado territorio sólo debe existir un estado y una nación.

Además estaba el crecimiento económico. Los dueños de haciendas necesitaban más tierras para labrar. Así en 1813 ya se dictan las primeras leyes indígenas que convertían a los mapuche en ciudadanos y ponían sus tierras en el mercado. Pero esto se dio en los territorios al norte del Bío-Bío, en cambio en el sur no pudieron ser aplicadas.

Todo esto iba acelerando el deseo de anexar los territorios de la Araucanía a la naciente república.
Hay que entender que hasta el año 1860, Chile llegaba hasta Chillán y Concepción, allí el territorio se pegaba un salto violento hasta Valdivia. En esos tiempos, hasta el río Calle Calle no había administración estatal. De acuerdo a esta situación es que se crearon una serie de cargos para intentar controlar este vasto espacio. Nacieron así los Capitanes de Amigos y en un rango superior, los Comisarios de Naciones. Pero en general, “la sociedad santiaguina y el Estado consideraron que esos territorios al sur estaban desocupados. Tierra de Nadie, se dijo”, cuenta Bengoa.

Por otra parte, alrededor de 1850 comienzan a llegar los colonos alemanes a Valdivia, Osorno y Puerto Montt. Su venida era el fruto de las ideas de intelectuales como Mariano Egaña y Vicente Pérez Rosales, que veían en ellos la oportunidad de dar productividad a las tierras “deshabitadas” al sur de Bío Bío.
Todos estos antecedentes provocan un triste desenlace: la invasión militar del territorio autónomo mapuche, el despojo del mismo y las riquezas de los mapuche.

La pacificación de LA ARAUCANIA.
Este período histórico no fue una pacificación, como reza su denominación. Fue una guerra del Estado contra los Mapuches. Finalmente, dos siglos más tarde, luego de repasar la independencia de Chile, la organización del Estado, los gobiernos liberales, la Guerra del Pacífico, y otros temas, aparece la denominada Pacificación de la Araucanía, en 1881.

Ya en 1866 nacieron las primeras leyes de ocupación de la “Araucanía”. El Gobierno encargó la misión al general de ejército Cornelio Saavedra.

Los mapuche resistieron cerca de 15 años la invasión a su territorio.

Kilapan emergió como el mayor Toki (jefe militar araucano) de la resistencia mapuche. Sin embargo, la diferencia en armamento jugó un papel decisivo; mientras los mapuche utilizaban lanzas de madera, boleadoras y palos, los soldados chilenos contaban con armas de guerra.

Miles de mapuche murieron defendiendo su territorio, dejando su vida por su MAPU (territorio). Este duro y lamentable capítulo de la historia de Chile finalizó el 4 de noviembre de 1881.

Es este episodio de la historia el que marca la pauta para la actual situación de los mapuche. Ya no eran una nación libre y autodeterminada, sino que ahora pertenecían a un Estado que no los reconocía como mapuche sino como chilenos. Sus territorios eran fiscales y con límites definidos que no correspondían a su cultura. La anexión definitiva de la Araucanía al territorio nacional desencadenó un sin número de consecuencias para la sociedad mapuche del siglo XIX. La más significativa es, sin duda, la crisis en cuanto a la propiedad del territorio, el que sufre una notable disminución en el curso del siglo XX. Esto es la causa de la pobreza mapuche y, sin dudas, de su organización como movimiento social en Chile.
Dennys Salazar Ñirril.

Ocupación de la Araucanía

En el año 1861 destaca un hecho pintoresco protagonizado por el francés Boyle-Mariotte, este francés logró convencer a los Loncos de su proyecto independentista para crear el Reino de la Araucanía y la Patagonia y se autoproclamó rey de la Araucanía y de la Patagonia, tomando el nombre de Orélie Antoine I y formando un pseudo gobierno con una cartera ministerial.

El gobierno chileno, astutamente, en vez de negar dicha proclamación, prefirió declarar demente a Orélie Antoine y con esto desacreditar todo lo hecho por él. Así el francés fue encerrado en una casa de orates y posteriormente repatriado a Francia. Curiosamente este gobierno aun existe en el exilio, en Francia.

Como consecuencia de este hecho, el gobierno de Chile se dio cuenta de los vacíos administrativos (y legales) que dieron lugar al hecho anterior y decidió practicar un plan propuesto por Cornelio Saavedra, sin embargo la Guerra del Pacífico pospuso dicho plan. El plan fue llamado “Pacificación de la Araucanía” por el bando chileno.

Los mapuche aprovecharon que el gobierno estaba ocupado en esfuerzos de guerra y realizaron una última rebelión en 1880 que preocupó mucho al estado chileno. Los mapuche realizaron actos de vandalismo y pillaje a través de todo el sector llamado La Frontera.

Después de la victoria chilena en la Toma de Lima Guerra del Pacífico (enero de 1881), el gobierno chileno a raíz de lo sucedido con el Rey de la Araucania y esta rebelión, realizó un potente esfuerzo militar dirigido por el general Cornelio Saavedra y liderado por el coronel Gregorio Urrutia (gestor del plan), llamado Pacificación de la Araucanía donde se llevaron a cabo una serie de escaramuzas represivas en contra de las comunidades indígenas rebeldes resultando en la muerte de miles de indios rebeldes y también inocentes y el sometimiento definitivo de estas comunidades.

Dichas acciones se ejecutaron en la zona al sur del Bío-Bío llamada La Frontera de Angol (Los confines) y Villarrica sometiendo a los mapuche en sistemas de reductos indígenas y campos de internamiento.

Esta es la fecha que los libros de Historia consignan oficialmente como el fin de la Guerra de Arauco, sin embargo la guerra como tal ya había concluido efectivamente hacía un siglo atrás.

Los territorios anexados fueron entregados para ser colonizados a inmigrantes europeos, principalmente alemanes.

Situación post-pacificación de la Araucanía
Durante los siglos XIX y XX, los mapuche sufrieron un cierto grado de discriminación y estigmatización por parte del criollo durante su proceso de integración a la sociedad chilena, que solo los confinaba a participar en ciertas áreas laborales, se les despojaba de sus tierras o debían abandonar su prácticas comunitarias en función de los intereses fijados por el Estado de Chile.

Hasta hoy los mapuche sostienen estar sujetos a la asimilación e integración a través de las políticas implementadas por el Estado chileno. Conservan hasta hoy el orgullo por su pasado ancestral y su cultura es parte integral del patrimonio cultural chileno enseñándose en las escuelas como parte de su legado cultural su idioma, el mapudungun. Es así, como los mapuche han sido reconocidos como pueblos originarios, pero a pesar de esto aun están dentro de las comunidades más pobres de Chile.